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Trastorno de bullying: causas, tipos y protagonistas

- 04:35 Para vivir mejor

Por Lic. Mariano Vega Botter. Neuropsicólogo.

Desde mi experiencia en consultorio es necesario hacer una adaptación local y regional de la problemática del bullying porque la explicación que se propone habitualmente viene impuesta desde países con otra realidad social y cultural de los autores que suelo informarme y de los cuales estudio sus investigaciones y conceptos lo que tiene que ver con el escrito de hoy que es muy  importante para padres, niños y familia en general. Pretendo limitar el bullying sólo a determinados cuadros, generalmente vinculados a un problema psicopatológico previo  intrafamiliar, y no a cualquier conflicto escolar.

El fenómeno del bullying viene a sumarse, como una nueva categoría, al listado de las llamadas violencias institucionales.

En este caso se trata de violencia entre pares, dentro del ámbito escolar. El grupo de alumnos puede llegar a detonar en alguno de sus integrantes un perfil patológico, alterando su mapa emocional. Del mismo modo la enfermedad mental de un miembro del grupo puede llegar a encontrar un terreno fértil en el espacio grupal para hacer su despliegue, a veces macabro, alterando el mapa emocional del grupo.

Bullying es un término que se utiliza actualmente para nombrar un tipo de dinámica grupal que, en épocas pasadas, se conocía como maltrato entre compañeros de escuela. Tiene ciertas características que permiten distinguirlo de otras problemáticas sociales alteradas; incluso de un simple “maltrato” por discrepancias. Por lo tanto señalo que esta dinámica se desarrolla si, al menos, hay cuatro personajes involucradas, un sujeto maltratador o victimario; un sujeto sometido o víctima; un sujeto colaborador o encubridor y un sujeto testigo no participante (*). Y también propongo la necesidad de encontrar los cuatro tipos de violencia integrados; la física (golpes y maltrato corporal), la verbal (insultos, amenazas e intimidación), la psicológica (acoso y persecución) y la simbólica (segregación y discriminación negativa). El bullying no es un simple maltrato o insulto sino un problema psicopatológico que sobrelleva una persona y que hay que atender. Lo puede sufrir porque lo padece o porque lo ejecuta. La posición de víctima o victimario está signada desde la personalidad y el carácter, los que se forjaron en el vínculo con los padres.

Causas

Las causas que originan el bullying dependen de cada caso concreto, aunque suelen tener unas características comunes; el acosador escolar no tiene empatía y, por tanto, es incapaz de ponerse en el lugar del acosado y ser sensible a su sufrimiento.

El origen de la violencia del acosador puede venir causado ante la ausencia de un padre o que éste tenga una conducta violenta.

Situaciones como esta pueden provocar que el niño desarrolle una actitud agresiva y que en la adolescencia sea violento.

Otros factores que pueden incidir son una situación socioeconómica mala en casa, poca organización en el hogar o tensiones en el matrimonio (*).

Síntomas

Existen una serie de indicadores que el niño acosado puede presentar y alertar a los padres y profesores en caso de que esté sufriendo bullying escolar (*):

* Problemas de memoria, dificultad en la concentración y atención y descenso del rendimiento escolar.

* Depresión, ansiedad, irritabilidad, falta de apetito, dolor de cabeza, malestar generalizado, cansancio, sensación de ahogo, etc.

* Dificultad para dormir, pesadillas o insomnio.

* Aislamiento social, apatía e introversión.

* Mantenerse en estado de alerta de manera constante.

* No querer ir al colegio, ni juntarse con otros niños.

* Faltar al colegio de  forma recurrente.

* Sentimientos de culpa y asunción de responsabilidad de los hechos.

* Conductas de huida y evitación.

* Negación de los hechos e incongruencias.

* Llanto incontrolado, respuestas emocionales extremas.

* Miedo a perder el control o a estar solo.

* Síntomas como temblores, palpitaciones, inquietud, nerviosismo, pesimismo, etc.

* Amenaza e intento de suicidio.

Prevención

La prevención del acoso escolar es fundamental para minimizar y reducir sus efectos cuanto antes. Dado que las causas que motivan el bullying son muy diferentes hay que buscar soluciones al problema mediante una propuesta amplia y abierta contando con el diálogo como la principal herramienta para atajarlo.

* Reducir la incidencia

Los profesores y los padres o tutores de los adolescentes tienen que llevar a cabo medidas que impidan la aparición de nuevos casos de bullying. Para conseguirlo deben identificar los factores de riesgo que los generan y actuar sobre ellos. Pueden realizar acciones como campañas de sensibilización sobre el maltrato infantil, talleres formativos para explicar a los padres los modelos educativos adecuados, etc.

* Reducir los casos

Llevar a cabo actuaciones que dificulten que el maltrato se siga produciendo y que el adolescente tenga mayores problemas.

En este sentido es necesario que exista una relación de comunicación fluida entre las familias y el profesorado del centro.

Además, los profesores deben aumentar la vigilancia a la entrada y a la salida del colegio, así como en los lugares donde es frecuente que se produzca el acoso. Por otro lado, la compañía constante de dos o tres personas de la confianza del acosado hasta que desaparezca el sufrimiento puede ser muy beneficiosa para el alumno (*).

Tipos

* Acoso físico: El acosador golpea, empuja o utiliza algún instrumento para hacer daño físico a su víctima. También puede esconder sus cosas.

* Acoso verbal: Consiste en insultar, poner sobrenombres, hacer amenazas o provocar a otro niño.

* Acoso social: Este tipo de bullying se produce cuando el acosador decide aislar a su víctima difunde rumores, convence a otros niños para que no hablen con él o lo humillan en público para que el acosado se sienta aislado.

* Acoso sexual: Son todas las acciones que tienen que ver con los actos sexuales (como tocamientos no consentidos) o que se burlan de la orientación sexual de la víctima.

* Acoso por internet o cyber bullying: Es un tipo de acoso escolar que ocurre a través de móviles, tabletas, ordenadores, etc. En estos casos el acosador suele enviar mensajes de texto o correos  electrónicos desagradables; difundir rumores a través del email o en las redes sociales, o imágenes y vídeos denigrantes, así como crear perfiles falsos que pueden resultar embarazosos.

Este tipo de acoso está aumentando en los últimos años y se caracteriza porque, a menudo, los niños que sufren cyber bullying también son acosados en persona. Además, por las características de internet puede suceder 24 horas al día, 7 días a la semana y afectar al niño cuando está solo.

En el cyber bullying las imágenes y los mensajes pueden publicarse de forma anónima y llegar rápidamente a un gran número de personas. Estos mensajes inapropiados e hirientes son muy complicados de eliminar cuando ya están publicados. (*)

Diagnóstico

La detección del bullying es muy complicada ya que los niños suelen ocultarlo en el ambiente familiar y no piden ayuda a nadie de su entorno.

Por este motivo, sólo son detectados los casos que no se pueden ocultar por la gravedad de las lesiones o de los síntomas. Para conseguirlo, los profesores o los padres deben tratar de reconocer una serie de indicadores y comportamientos que pueden llevar a la sospecha de un posible riesgo de maltrato.

Hay determinados colectivos que son más propensos a sufrirlo como los homosexuales, lesbianas, bisexuales y transexuales, que pueden padecer bullying homofóbico. Los niños con tendencia al bullying suelen ser percibidos como diferentes por el resto de niños, pueden ser obesos o muy delgados, utilizan anteojos, aparatos dentales o ropa diferente del resto, son nuevos en la escuela, etc. Los menores son incapaces de defenderse y el acosador los percibe como una persona débil, poco popular y con pocos amigos.

Cómo actuar

* Los padres

Si el niño muestra cambios de humor o de comportamiento es importante tratar de hablar con ellos para determinar cuál es el motivo. Deben mantener la calma y escuchar todo lo que tenga que decir, siempre confiando en que lo que cuenta es la verdad. En caso de que el niño confiese sentirse acosado, hay que reforzar su autoestima y apoyarlo, haciéndole saber que no es culpa suya. Seguidamente hay que ponerse en contacto con el colegio, es lo primordial. Se puede  oncertar una cita con el tutor del niño o con otros responsables del centro para hacerles conscientes de la situación, de forma que se pueda poner alguna solución al problema. Si el colegio no sabe cómo actuar o se niega a tomar parte, se puede denunciar el acoso en cualquier comisaría de policía, ministerio público fiscal o a las líneas directas para la denuncia pertinente.

* Los profesores En cuanto los maestros y/o profesores, directivos de la institución tengan conocimiento sobre la situación, es importante vigilar a los niños implicados en todas las  situaciones para controlar que el problema no se agrave. Deben recoger toda la información posible sobre los hechos e informar a la dirección del centro. Cuando se vaya a hablar con los niños, no deben limitarse únicamente al acosador y a la víctima, sino también al resto de niños implicados, aunque no participen de forma activa en el acoso. De esta forma, consiguen educar sobre las consecuencias que puede tener el acoso, al mismo tiempo que se resuelve el problema.

* Consecuencias del bullying

Las consecuencias afectan principalmente a la víctima que puede tener fracaso escolar, niveles altos de ansiedad, fobia a ir al colegio, insatisfacción y cambios de personalidad, pasando a convertirse en una persona insegura, con baja autoestima. Si el acoso se intensifica, pueden desarrollarse síntomas de histeria o depresión. La imagen que pueden llegar a tener las víctimas de sí mismos es muy negativa y llegan a creer que no son competentes a nivel académico y socialmente. Esto puede provocar que en algunos casos tengan reacciones agresivas que terminen en intentos de suicidio.

 

(*) Referencias bibliográficas

l Olweus, Dan; 1978, 1991, 1993, 1994, 1998

l Ortega, Rosario; 1992,1994 a, 1994 b

l Fernández, Carlos y Espada Ruiz; 2012

l Carney y Merrell; 2001

l Save the Children, España; 2016


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