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El rapport, cinco claves para crear un ambiente de confianza

La psicoterapia experiencial dinámica acelerada también le otorga mucha importancia a las experiencias positivas del paciente, ya que resultan muy beneficiosas para su proceso curativo o de transformación”.

- 06:29 Para vivir mejor

Por el Lic. Mariano Vega Botter

Neuropsicólogo

Allí donde haya un buen rapport existen también los tres pilares en los que se asienta la coordinación (o mirroring), la reciprocidad y la búsqueda de lugares comunes.

a. Coordinación

La coordinación o mirroring consiste en adaptarse al ritmo de la otra persona tanto gestualmente (captando el todo general de su lenguaje no verbal y replicándolo de modo parecido), oralmente (adaptar el tono de voz y el ritmo del habla al de la otra persona) y, sobre todo, emocionalmente (reflejando uno mismo el estado emocional de la otra persona para empatizar y a la vez hacer manifiesta esa empatía).

b. Reciprocidad

Mostrar reciprocidad consiste en encontrar maneras de corresponder las aportaciones de la otra persona, sean estas acciones u oraciones. Clásicamente, en la consulta psicológica la reciprocidad se plasma a través de la escucha activa en la que el psicólogo, a pesar de permanecer más callado que el paciente, da constantemente señales de escuchar a la otra persona y de reaccionar ante lo que dice. Este componente del rapport varía según la naturaleza del trabajo colaborativo que deben llegar a cabo las personas, sea de índole psicológico y/o neuropsicológico.

c. Lugares comunes

Este factor hace referencia a la necesidad de centrar el foco de los mensajes y las acciones hacia temas que sean de interés para todas las personas implicadas. Esto es algo que muchas veces hacemos sin darnos cuenta, al tantear los gustos y aficiones de una persona que acabamos de conocer y terminar hablando sobre algo sobre lo que nos resulta fácil dialogar. También esto se hace en terapia, aunque, por supuesto, siempre con el objetivo de las sesiones en mente y sin desviarse demasiado de ciertas directrices y temas a tratar. El resultado de estos tres factores es el establecimiento de empatía, confianza y comunicación clara.

Pautas para crear rapport

Algunas de las claves por las que los psicólogos y terapeutas se guían para establecer un buen rapport terapéutico.

Ser conscientes de la importancia de la primera impresión

La mayoría de los profesionales cuyo desempeño depende en gran parte de su capacidad para generar un buen rapport ponen especial celo a la hora de presentarse al paciente del modo adecuado. De este modo, desde el principio se crea un marco de relaciones basado más en la confianza que en la falta de ella y, por otro lado, el hecho de que el terapeuta se presente adecuadamente puede hacer ver al paciente que él mismo tiene un protagonismo que no se esperaba. Un simple apretón de manos, por ejemplo, es suficiente para hacer que los pacientes se vuelvan significativamente más receptivos a las atenciones del psicólogo y el neuropsicólogo.

Hacer que el lenguaje no verbal y el verbal interactúen entre sí

Generar rapport es en gran parte reducir al mínimo las posibles distorsiones en la interpretación de las expresiones del otro. Por eso, es importante expresarse de manera limpia, sin contradicciones entre lo que se dice y lo que se hace. Por ejemplo, invitar a un paciente a que explique su problema y a la vez mantener los brazos cruzados es algo que daña la calidad de la relación terapéutica, ya que se emite un mensaje inconsistente. 

Formular enunciados sin ambigüedades

Esta es una de las pautas a seguir que exigen de una buena preparación de expresión verbal. Consiste en utilizar un lenguaje accesible y claro, sin espacios que puedan dar pie a dobles sentidos ni frases inacabadas. De este modo la otra persona no tendrá que esforzarse por desentrañar el significado de lo que se dice, algo que ya de por sí podría generar rechazo.

Poner a prueba la calidad del rapport

Aunque no se note, los terapeutas lanzan pequeños “globos sonda” al paciente para poner a prueba la solidez de la relación terapéutica. Por ejemplo, pueden romper el mirroring o coordinación adoptando una postura muy distinta a la de la otra persona o modificando el ritmo del habla para ver si esta iniciativa es imitada. Si el paciente se adapta a estos cambios, es que el rapport se está estableciendo exitosamente.

Hacer autocrítica frecuentemente

Los psicólogos emplean mucho tiempo en autoevaluarse para descubrir qué dinámicas funcionan y cuáles no lo hacen a la hora de establecer una relación terapéutica con el paciente. Por eso, la calidad del rapport va mejorando a medida que se pulen las imperfecciones de esta alianza entre psicólogo y paciente, algo que ocurre gracias al estudio de uno mismo.

Para resumir

En la consulta, el rapport es la relación terapéutica que se mueve en el equilibrio entre la diferencia de los roles paciente - profesional y la meta común de colaborar para solucionar un problema. Por lo tanto, el rapport no es exactamente una capacidad del terapeuta ni una herramienta que se implementa de manera unilateral, sino algo que se genera en la dinámica de interacciones con el paciente. Es algo que debe ser alimentado por ambas partes, pero para lo cual el psicólogo está especialmente preparado. Gracias a una mezcla de empatía y coherencia en lo que se expresa, un terapeuta puede disponer un marco de relación en el que el rapport surja de manera prácticamente espontánea. Dependiendo de los roles que tengan que adoptar las personas y de las metas a conseguir, la buena sintonía entre los agentes puede dar pie a varios tipos de rapport que se adapten a cada situación, aunque sus fundamentos siempre son los mismos.


Experiencias positivas

La psicoterapia experiencial dinámica acelerada también le otorga mucha importancia a las experiencias positivas del paciente, ya que resultan muy beneficiosas para su proceso curativo o de transformación. Estas experiencias permiten trabajar con los afectos positivos. Además, las emociones positivas también deben ser procesadas y reguladas, igual que las negativas. De hecho, y a modo de constatar su utilidad, se ha observado cómo dichas experiencias positivas ayudan en la recuperación del paciente. Así, vemos cómo este modelo de psicoterapia parte de una visión no patologizante de los síntomas, y cómo se basa sobre todo en la curación y en las emociones positivas.

¿Quién puede utilizar esta terapia?

Lógicamente, las personas bien formadas en ella. A psicólogos/as y/o neuropsicólogos especializados, que pueden practicar la psicoterapia experiencial dinámica acelerada. Sin embargo, dentro del contexto sanitario clínico y en lo que a psicólogos y neuropsicólogos se refiere, lo ideal es que la persona disponga de las especializaciones realizadas para tener la formación correcta y entender sobre el abordaje de la psicoterapia experiencial dinámica acelerada (masters o doctorados), además de disponer de formación y experiencia en clínica (especialización de postgrado). l


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