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Docente pidió a la Justicia anular adopción de su sobrina como hija

Requirió una “revocatoria de adopción simple”. Insultos, golpes y un trato denigrante. La víctima dijo basta.

- 01:38 La Banda

Veintiún años después de acogerla en su regazo, una maestra jardinera requirió a la Justicia dejar sin efecto la adopción de su sobrina como hija.

Con el patrocinio de la abogada, Karina Elizabeth Ibáñez, la docente interpuso una “revocatoria de adopción simple”.

Atrás quedó el día en que la maestra adoptó a una bebé de 7 meses, su sobrina, al dejar de existir su madre biológica.

En el escrito, la protagonista habría indicado que no fue una decisión fácil, pero sí la necesaria para poner fin a los maltratos.

Ahondó que desde hace varios años, es víctima de agresiones físicas: las atribuyó a su aún hija, sobrinos y hasta un hermano.

Venta de casa

La docente reside en una casa, cuya venta le es exigida por casi toda la familia, sin importarle que con ello la mujer terminará en la calle.

La antesala al planteo, fue una “acción de protección de personas”.

En la práctica, una jueza impuso a muchos familiares restricciones e impedimento de contacto.

En ese grupo de parientes también se encontraba la hija, de quien la docente dijo sentir “mucho miedo”.

Amenazas

También indicó que un sobrino la escupió y le asestó una trompada en la cara. “Salí de bañarme, envuelta en un toallón. Perdí el equilibrio y terminé desnuda frente a mi sobrino”, dijo.

“Llegué a mi habitación y me cambié de ropa. Salí de la casa temblando en mi moto y mi sobrino continuó con las agresiones verbales y gritándome: “Matate, vete a la m..., bastarda hdp”.

Enfatizó: “Me siento humillada por mi propia familia, obligada a vivir encerrada en la habitación; cuando voy a la cocina, mi sobrino me agrede y ya no sé que hacer”.

“Ingratitud e indignidad”, los fundamentos

En el escrito, la abogada Ibáñez basó su reclamo de revocatoria de adopción simple, en la “ingratitud e indignidad”.

Para la letrada, la Justicia debe despojar a su cliente de cualquier afecto parenteral u obligación para con la joven.

“La misma se fue de la casa de mi representada en julio”, subrayó Ibáñez.

Antes, habría insultado a la maestra con conceptos duros.

“Lo peor que pudiste haber hecho fue adoptarme”; “Morite que no quiero verte, ni quiero estar con vos”. “Yo quiero hacer lo que quiera”. “Vos hace lo que quieras vieja conventillera”, trascendió.

No hay antecedentes

Ibáñez ahondó a EL LIBERAL que “no hay antecedentes en La Banda de estas características”.

Aún así, elevó el escrito ante la jueza de Familia, Natalia Taboada, y ya se le dio ingreso al extenso escrito.

Será la magistrada quien inicie una larga batalla legal, en cuya última estación puede, o no, disolverse el vínculo legal de madre e hija.

“Confiamos en una resolución favorable, pero sabemos que urgen infinidad de pruebas”, enfatizó Ibáñez.


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