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La intervención neuropsicológica

- 01:31 Para vivir mejor

La intervención neuropsicológica tiene como finalidad evaluar y rehabilitar las alteraciones cognitivas y funcionales producidas en un individuo por una lesión o enfermedad cerebral. En esta sección les hablaré de cuáles son las fases de la intervención neuropsicológica y qué objetivos persiguen en cada caso.

Las fases (o etapas) de la intervención neuropsicológica

Para poder llevar a cabo una intervención de este tipo, se han de seguir 4 fases; la evaluación, la definición de objetivos y planificación del tratamiento, la rehabilitación, y, por último, la generalización de resultados. Veamos, con más detalle, en qué consiste cada una de ellas.

PRIMERA FASE: LA EVALUACIÓN NEUROPSICOLÓGICA

La evaluación neuropsicológica constituye la primera de las fases de la intervención neuropsicológica. El objetivo de esta evaluación es describir y cuantificar las alteraciones cognitivas, conductuales y emocionales del paciente, fruto de la lesión o el daño cerebral adquirido. Esta tarea consiste en realizar una evaluación minuciosa y exhaustiva de la persona, mediante el análisis neuropsicológico de las funciones cognitivas, tanto las alteradas como las que aún conserva el paciente, así como las habilidades de la vida diaria que se preservan y las que no. Para este cometido se utilizan toda una serie de pruebas y tests diagnósticos, cuyo objetivo es la búsqueda de los factores responsables del síndrome neuropsicológico que luego se utilizarán en la construcción del programa de rehabilitación neuropsicológica. Pero, ¿qué otros objetivos debe cumplir el proceso de evaluación en la intervención neuropsicológica?

Objetivos de la evaluación neuropsicológica

El proceso de evaluación neuropsicológica no solo es una herramienta para que el profesional sanitario recabe información, sino que también constituye una oportunidad que se les brinda al paciente y sus allegados para mantenerse informados sobre lo que le ocurre al afectado y lo que puede hacerse para mejorar su situación. Los objetivos principales de la evaluación neuropsicológica son los siguientes:

Describir detalladamente las consecuencias de la lesión cerebral en términos de funcionamiento cognitivo, los posibles trastornos de conducta y las alteraciones emocionales.

Definir los perfiles clínicos que caracterizan los distintos tipos de patologías que cursan con un deterioro neuropsicológico.

Establecer un programa de rehabilitación individualizado, a partir de las habilidades y capacidades del paciente conservadas, cuyo objetivo sea mejorar la autonomía y la calidad de vida de la persona.

Contribuir al establecimiento de un diagnóstico diferencial y preciso en determinadas enfermedades neurológicas y psiquiátricas.

Determinar los progresos de cada paciente, así como valorar la eficacia de los distintos tratamientos.

Peritaje y/o valoración médico-legal del nivel de deterioro cognitivo y funcional de la persona, de cara a posibles indemnizaciones y procesos de valoración de incapacidad.

SEGUNDA FASE: DEFINICIÓN DE OBJETIVOS Y PLAN DE TRATAMIENTO

La siguiente fase en el proceso de intervención neuropsicológica es definir los objetivos y el plan de tratamiento o programa de rehabilitación. Uno de los principios básicos de la rehabilitación neuropsicológica es el hecho de basarse en las habilidades preservadas, de modo que pueden servir de apoyo o soporte para intervenir en aquellas otras que están afectadas. Con toda la información recogida durante el proceso de evaluación, se deben planificar los objetivos y las metas de la rehabilitación. Es importante establecer objetivos específicos y relacionados con las actividades e intereses propios del paciente. Por ejemplo, si uno de los objetivos es que el paciente pueda volver a practicar su deporte preferido (meta a largo plazo), tendremos que establecer metas a corto plazo que ayuden a su consecución. Los programas diseñados deben ser individualizados y enfocados a las necesidades de cada paciente. Es conveniente realizar sesiones individualizadas para trabajar aspectos cognitivos específicos (por ejemplo, entrenamiento de la memoria o la atención), conductuales (como la agresividad) y emocionales (por ejemplo, trabajar la autoestima y la autoimagen). Pero también deben existir sesiones de grupo en las que se pongan a prueba las técnicas y las estrategias ensayadas de forma individual, para que los resultados puedan después generalizarse a situaciones más ecológicas y comunes (generalización de los resultados). En definitiva, un programa de rehabilitación debe atender a los siguientes aspectos fundamentales:

Tratamiento y rehabilitación de las funciones cognitivas alteradas.

Modificación de las conductas desadaptativas.

Apoyo psicosocial y gestión emocional

Readaptación social y laboral

Rehabilitación cognitiva

TERCERA FASE: LA REHABILITACIÓN NEUROPSICOLÓGICA

La rehabilitación es la tercera y más importante de las fases de la intervención neuropsicológica, ya que es en esta etapa en la que se aplican las técnicas y estrategias necesarias para rehabilitar al paciente. En la rehabilitación neuropsicológica es posible distinguir distintas tendencias u orientaciones, cada una de ellas asumiendo diferentes principios en base a los mecanismos neurales que subyacen a los cambios cognitivos.

Enfoques en la rehabilitación cognitiva

Como en casi todas las disciplinas, en el ámbito de la rehabilitación neuropsicológica también se utilizan distintas tendencias u orientaciones a la hora de abordar el proceso rehabilitador. Cada una de ellas asume diferentes principios en relación con los mecanismos neurales que subyacen a los cambios cognitivos.

La restauración de las funciones dañadas.

Esta teoría postula que los procesos cognitivos dañados pueden ser restaurados a través de su estimulación. Las técnicas de rehabilitación cognitiva diseñadas bajo este enfoque se basan en la realización de tareas y ejercicios de modo repetitivo, con el objetivo de volver a activar los circuitos cerebrales y, en definitiva, recuperar las funciones cognitivas alteradas. Aunque la rehabilitación cognitiva mediante este enfoque ha sido útil en algunas áreas de intervención, como la atención o las funciones motoras, en procesos como la memoria, no existe evidencia de que la función alterada se recupere, esto es, de que haya regeneración neuronal, tras el período de recuperación espontánea.

La compensación de las funciones dañadas

Este otro enfoque parte del principio de que los mecanismos cerebrales y los procesos cognitivos dañados apenas pueden ser recuperados. Es por ello por lo que la rehabilitación cognitiva debe hacer énfasis en la realización de tareas y actividades que tengan un objetivo funcional, mediante el uso de estrategias alternativas o ayudas externas que reduzcan o eliminen la necesidad de requisitos cognitivos. Este enfoque se ha mostrado especialmente útil cuando el daño cerebral es muy extenso o el deterioro de la función cognitiva es significativo. Por ejemplo, se han empleado ayudas técnicas como sistemas de voz asistida por computadoras para pacientes con dificultades severas en la expresión verbal; o el uso de alarmas y agendas para personas con problemas de memoria, etc.

Optimización de las funciones residuales

En este enfoque se postula que los procesos cognitivos no suelen dañarse por completo tras una lesión cerebral, sino que quedan reducidos en su eficacia y eficiencia, por lo cual lo conveniente es desarrollar otras estructuras o circuitos cerebrales que no estén afectados, para de este modo garantizar su funcionamiento. El objetivo de la rehabilitación cognitiva bajo este enfoque sería, por lo tanto, mejorar el rendimiento de las funciones alteradas a través de la utilización de los procesos cognitivos preservados, y no tanto mediante el uso de ayudas externas.

Áreas de trabajo en la rehabilitación neuropsicológica

Las áreas que se trabajan con más frecuencia en un programa de rehabilitación son: la orientación espacio-temporal, la atención, memoria, funciones ejecutivas, cálculo, el lenguaje, las habilidades visoconstructivas y la lectoescritura. El tratamiento también suele incluir sesiones de psicoterapia, generalmente terapia cognitivo-conductual, y el abordaje de la conducta desadaptativa mediante herramientas de modificación de conducta. Además, es importante trabajar codo a codo con la familia del paciente, de modo que ellos formen parte también del proceso de rehabilitación. En las fases finales del tratamiento, se suelen abordar de forma más intensiva la mejora de las habilidades sociales, la orientación vocacional y profesional, así como la vuelta o reinserción a la comunidad, con el objetivo de que el paciente pueda desarrollarse como persona y adaptarse adecuadamente a su entorno social y profesional.

CUARTA FASE: LA GENERALIZACIÓN DE LOS RESULTADOS

La última fase de la intervención neuropsicológica es la generalización de los resultados; esto es, la capacidad del paciente para finalmente aplicar y utilizar en su día a día lo que ha aprendido en el programa de rehabilitación. En el ámbito clínico, es conocida la dificultad que muchos pacientes con daño cerebral muestran a la hora de aplicar los principios y las habilidades aprendidas en las sesiones de los programas de rehabilitación neuropsicológica a su vida diaria. Si, por ejemplo, se le enseña a un paciente con problemas de memoria a utilizar una ayuda externa (como puede ser una agenda) para evitar ciertos olvidos, se pretende que luego siga empleando estas ayudas en su domicilio, en el trabajo o en cualquier otro entorno conocido. Esto es generalizar los resultados. Y para fomentar y potenciar este proceso de generalización, hay que tener en cuenta los siguientes aspectos:

Procurar incluir en el diseño del programa de intervención tareas encaminadas a favorecer la generalización de resultados.

Tratar de identificar los reforzadores en el ambiente natural del paciente.

Emplear numerosos ejemplos durante la rehabilitación y la adquisición de la habilidad en cuestión.

Utilizar durante la rehabilitación materiales y situaciones similares a las empleadas en el contexto real.

Hacer un seguimiento que valore el nivel de generalización obtenido.

Por el Lic. Mariano Vega Botter

Neuropsicólogo


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