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Nosocomefobia, fobia a los hospitales: sus síntomas, causas y tratamiento

Por el Lic.Mariano Vega Botter. Neuropsicólogo.

31/03/2019 -

Todos nosotros hemos estado enfermos en alguna ocasión, y hemos acudido a algún hospital o consulta médica con el fin de mejorar nuestra situación y recuperar la salud. Ir al hospital no es precisamente una actividad de ocio o divertida, pero por lo general y a menos que nos enfrentemos a un problema grave la mayoría de la gente concurre con cierta tranquilidad. Sin embargo, tampoco es infrecuente que nos pueda generar cierta inquietud; vamos allí a ver a un médico para que evalúe si todo está bien… o no.

Además algunas pruebas pueden ser dolorosas o molestas, y algunas personas sienten aprensión cuando tienen que visitar determinadas unidades. Pero para algunas personas, ir al hospital no es algo neutro o sólo ligeramente inquietante, sino un suplicio y algo aterrador.

Estamos hablando de personas que sienten pánico y una enorme ansiedad ante la mera idea de ir a un hospital, incluso síntomas físicos y limitando en gran medida su vida y el mantenimiento de su salud. Esto les ocurre a las personas con nosocomefobia, de la cual vamos a hablar a lo largo de este artículo.

¿Qué es la Nosocomefobia?

Recibe el nombre de nosocomefobia una fobia relativamente poco frecuente y que puede tener implicaciones peligrosas para la vida de quienes la padecen; se trata de la fobia a los hospitales y centros de salud en general. Como fobia que es, implica la existencia de un profundo nivel de pánico y ansiedad que aparece de manera irracional y excesiva ante la presencia de un estímulo o situación concreta.

Estas sensaciones aparecen de manera incontrolable y por lo general el propio sujeto reconoce que sus sensaciones son desproporcionadas para el posible peligro que podría implicar el estímulo en cuestión.

La exposición a éste generará que se dispare la ansiedad hasta niveles que la persona considera insoportables y que pueden llegar a generarle síntomas como crisis de ansiedad en las que aparezcan taquicardia, hiperventilación, sudor frío y profuso, temblores, mareos y/o sensación de estar muriéndose o volviéndose loco.

El grado de malestar es tal que la persona tendrá que huir o escapar de la situación, algo que le llevará en adelante a evitar la situación fóbica o, en caso de necesidad, permanecer en ella con gran sufrimiento y deseando que termine.

En el caso de la nosocomefobia este estímulo o situación que generan ansiedad y van a ser evitados son los hospitales, la idea de ingresar o acercarse a ellos o cualquier tipo de elemento que se pueda asociar a ellos. Así, no solo va a ser la imagen de un hospital o la idea de acercarse lo que va a generar ansiedad, sino que también es probable que el sujeto sienta pánico si ve aparecer una ambulancia por la calle, ve vendas, instrumental quirúrgico, camillas o salas de espera, se encuentra con sanitarios, médicos o enfermeros/as o en algunos casos incluso simplemente ante la visión de batas blancas, lesiones o enfermedades que puedan requerir asistencia en uno de dichos centros. Si bien no es necesario que se den conjuntamente, es habitual que la nosocomefobia aparezca vinculada a la latrofobia; miedo a los médicos; la nosofobia o miedo a las enfermedades o a caer enfermo o incluso a fobias a la sangre- inyecciones-daño. De hecho, en ocasiones la presencia de una de ellas puede llegar a generalizarse y expandirse al centro médico.

Sin embargo esto no es necesario para su aparición, y técnicamente es posible padecer nosocomefobia sin padecer alguna de las otras y viceversa. También puede existir una vinculación con la hipocondría, en tanto el miedo y convencimiento de estar enfermo puede llegar en algunas personas a evitar a ir al hospital (si bien resulta más habitual que acudan con gran frecuencia) por miedo a que le pudieran confirmar su diagnósticos.

Hipocondría: causas, síntomas y posibles tratamientos

Un dolor de cabeza es visto como signo evidente de la presencia de un tumor cerebral. Una conjuntivitis probablemente esté indicando la incubación de una fiebre hemorrágica. La aparición de un moratón indica claramente que se padecen lesiones internas debido a una enfermedad. Una molestia en el brazo implica que estamos sufriendo con seguridad un infarto. Si bien en algunos casos la asociación entre los síntomas y enfermedades que he nombrado es correcta, una gran parte de la población no se alarma cuando ocurre un síntoma en concreto; casi la mayoría de las personas alguna vez les ha dolido la cabeza, han tenido los ojos inyectados en sangre, moratones o molestias y en general no es debido al padecimiento de las anteriores enfermedades. Sin embargo, existen personas que experimentan un elevado nivel de ansiedad al notar alteraciones que generalmente son considerados leves y están convencidos de estar sufriendo una enfermedad grave. Se trata de personas que padecen hipocondría.

¿Qué es la hipocondría?

Se entiende por hipocondría, actualmente denominada trastorno de ansiedad por enfermedad en el DSM-5, aquel trastorno caracterizado por la presencia de un elevado nivel de miedo, preocupación y ansiedad ante la creencia o el convencimiento de estar padeciendo una enfermedad médica grave, o bien por la posibilidad de estar contrayéndola. Esta creencia proviene de la percepción de pequeñas alteraciones o sensaciones que se interpretan como signos inequívocos de trastornos graves. En ocasiones aparece después de que la propia persona o alguien de su entorno haya sufrido una enfermedad larga, dolorosa o que haya concluido con la muerte del enfermo.

 
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